21 de junio de 2019
Los componentes principales son de origen natural: sosa, arena y cal. Su procedencia convierte al vidrio en el material de packaging para perfumería más sostenible. Además, cumple con la fórmula de las 3 R’s: Reciclable, Retornable y Reutilizable. Todo ello evita el desperdicio de energía en el proceso de fabricación y a la vez se reducen los residuos.
Un envase de vidrio tiene más de una vida. Después de agotar el perfume, ¿por qué no usarlo como elemento de decoración o rellenarlo con otra fragancia? De esta manera se da una segunda vida al envase y, también, se fomenta el concepto Zero Waste, que se basa en la reutilización de residuos.
El vidrio es un material no poroso; es permeable al aire, al agua y a otros líquidos, lo que evita que se concentren en su interior e impide así la formación de bacterias. Además de ser un material higiénico, adquiere la condición de seguro para los consumidores, porque al prevenir la formación de gérmenes no contamina la fragancia y puede usarse con total seguridad.
Al ser un material transparente, transmite confianza al consumidor, ya que ve el interior en todo momento. Así, puede controlar el estado y también la cantidad de perfume que queda en el envase.