23 de mayo de 2019
El packaging es el vestido de un producto; una pieza fundamental para atraer a cualquier consumidor y el primer paso para convertirlo en cliente fiel de la compañía. El embalaje y los envases se convierten en una potente herramienta de venta, ya que es lo primero que ven los consumidores antes de adquirir el producto. Pero para enamorar de verdad al consumidor podemos identificar siete factores clave:
Las necesidades de los consumidores cambian constantemente. Saber qué busca, cómo lo busca y, sobre todo, qué acaba comprando es fundamental para presentar el artículo beauty con el envase adecuado. De esta manera, se conseguirá satisfacer sus exigencias y ‘enamorarle’ con el packaging para que lo acabe adquiriendo.
Sin conocer la personalidad del artículo, no se podrá escoger el ‘vestido’ ideal. ¿Cuáles son sus propiedades? ¿Qué composición tiene? ¿Cómo se debe conservar? ¿Cómo debe consumirse? Saber todo sobre el contenido ayudará a seleccionar el envase ideal, que además garantizará su conservación y permitirá un uso seguro.
Los gustos de los millenials no son los mismos que la generación Baby Boomers. Por eso, a la hora de elegir el packaging se deben tener muy en cuenta a quién se dirige y cuáles son los gustos y preferencias. Por otra parte, conocer sus hábitos de compra también ayudará en esta difícil elección.
Es un aspecto clave para conseguir que el cosmético se mantenga en condiciones óptimas de consumo, ya que cada producto cuenta con unos componentes diferentes que tienen unas necesidades de conservación muy concretas. Por eso deberemos saber cómo reacciona cada tipo de material al entrar en contacto con las diferentes cremas, perfumes o lociones.
Estos ítems ayudarán a escoger el mejor packaging para cada producto, con el fin de que envase y cosmético vayan de la mano. Así se logrará el objetivo de atraer al consumidor y seducirle desde el primer momento.